Me encontraba con la locutora canosa y que ella necesitaba venderle a alguien un periódico. La Crónica y por eso íbamos a sacar fotocopias en una calle cerca de mi casa. Yo había dejado mi coche en una oficina que estaba en construcción. Aparentemente era nuestra oficina. Sacamos las fotocopias y nos despedimos.
Cuando regresé, busqué mi coche, era un coche blanco, pequeño. Estaba totalmente desmantelado. Casi era una silla, nada más, en medio de una construcción que estaba llena de espacios divididos por una puerta de cristal.
martes, 18 de octubre de 2011
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