martes, 18 de octubre de 2011

Encuentro inesperado, auto desvalijado

Me encontraba con la locutora canosa y que ella necesitaba venderle a alguien un periódico. La Crónica y por eso íbamos a sacar fotocopias en una calle cerca de mi casa. Yo había dejado mi coche en una oficina que estaba en construcción. Aparentemente era nuestra oficina. Sacamos las fotocopias y nos despedimos.
Cuando regresé, busqué mi coche, era un coche blanco, pequeño. Estaba totalmente desmantelado. Casi era una silla, nada más, en medio de una construcción que estaba llena de espacios divididos por una puerta de cristal.

miércoles, 16 de julio de 2008

Crítico literario impostor

Estoy en un pueblo, como en Michoacán. Estoy visitando a El Diplomático Oriental, quien vive con su esposa en ese lugar. Él es algo así como el delegado de ese pueblo. Entonces paseo con él por algunas callecitas. Compramos algunas cosas, algunas artesanías. Parte del motivo de mi visita a ese pueblo donde él vive es que voy a dar una conferencia de literatura sobre un libro que no he leído.
El evento se organiza en una sala pequeña y rústica que tiene un templete. Allí se sienta el delegado, que es mi amigo El Diplomático Oriental más el embajador de no sé qué lugar, que representa al autor del libro, otras personalidades y yo como comentarista de la obra.
Dado que yo no he leído la obra no sé bien qué decir. Pensaba decir solamente una felicitación, algo muy breve, pero me doy cuenta que tengo que decir algo más. De pronto, tras bambalinas escucho a alguien, a una mujer que está haciendo una crítica sobre el libro, dándole su valor como obra literaria pero también haciendo algunas apreciaciones.
Escucho con atención porque pienso que eso lo puedo repetir afuera, aunque me da un poco de vergüenza que ella me llegara a oir o a darse cuenta que la estoy escuchando y que le estoy robando las ideas y que después las repita como si fueran mías.
No sé qué hacer, se está montando el templete, ya están arriba las personalidades que van a opinar sobre la obra y yo tengo frente a mí un ejemplar del libro que nunca he abierto.
La persona que está conduciendo la ceremonia no es El Diplomático Oriental, sino El Académico Zacatecano. Es la misma persona pero se ha transfigurado.

En vestidores

Estoy en un camerino con compañeros de ejercicio y me fijo que la mayoría de ellos tiene rasurado el pubis. Yo tengo recortados un poco los pelos del pubis pero no completamente rasurado, pero veo que la mayoría sí lo está. Entonces, entro a una parte donde hay tazas de WC y mingitorios y con mi máquina de rasurar me pongo a quitarme los vellos para quedar igual que ellos.
Estoy quitándome los vellos en un mingitorio para echar los pelos ahí y de pronto, en una de las puertas de una de las tazas de WC veo que está acostado en el suelo mi amigo Héctor. Lo saludo pero no entiendo qué es lo que hace acostado y de pronto veo que, por atrás de él está alguien haciéndole un beso negro. Héctor me hace señas de que tiene un tipo atrás haciéndole eso. Lo saludo solamente y me doy vuelta para seguir rasurándome y de pronto me pongo de frente a ellos dos como para mostrar lo que yo estaba haciendo. Veo que mi pene está muy pequeño y eso me incomoda un poco.
Después vuelvo a girarme hacia el mingitorio y mientras sigo rasurándome se me acerca Héctor y me dice que al chico que le estaba haciendo el beso negro le dio un poco de vergüenza y decidió mejor retirarse. Le digo a Héctor que lo lamento y después salgo de ahí para volver donde estan los otros chicos del ejercicio y veo que hay mujeres y trato de vestirme rápidamente.

jueves, 3 de julio de 2008

El ofrecimiento del doctor

Estoy en una especie de consultorio. Un doctor joven acaba de auscultarme para la revisión de no sé qué padecimiento.
Me da los resultados y después me estoy vistiendo.
Él empieza a orinar ahí mismo en el consultorio, en una especie de bacinica. Percibo las intenciones de mostrar su pene. De lucirlo. Me pongo alerta.
Después, con el pene todavía afuera, se acerca a mí y me lo muestra. Me pregunta ¿crees que se pueda secar? Yo veo que su pene está húmedo, como si hubiese salido apenas de bañarse. A la hora de que me hace esa pregunta me pone el pene a la altura de mi cara.
Mientras hacía eso me doy cuenta que lo que yo quería era justamente que se acercara y que me ofreciera su pene para meterlo en mi boca.
Lo tomo y empiezo a hacerle una fellatio.

martes, 27 de mayo de 2008

Falsas esperanzas

Estaba soñando con vacas, que yo cuidaba ganado o algo así y de pronto ese sueño cambió y estaba yo en mi cama, desnudo, metido bajo las cobijas y apareció a un lado de la cama mi francesa favorita. Traía en su mano algo, no se veía bien qué era. Después de di cuenta que era el disco de Cristina Aguilera en el que canta la canción Falsas Esperanzas. Me dice que me iba a baila esa canción. Entonces yo le decía que sí, que estaba bien y me acomodaba en la cama pero evitaba que ella me viera desnudo. Era una cosa curiosa porque como que me acomodé en la cama tratando de taparme pero a la vez tratando de mostrar "algo" de mi desnudez. Se veían un poco los pelos púbicos, algo así.
Cuando me estaba acomodando, levanté la vista y ella esta completamente desnuda y tiene el cuerpo muy muy blanco, muy blanco, impresionantemente blanco. Entonces ella camina hacia el otro lado de la cama y se mete por el lado donde yo no duermo y se mete a la cama y me da la espalda para que yo la abrace de cucharita. Siento que su cuerpo está muy frío, muy frío. Me quedo abrazado a ella un buen rato.

martes, 15 de abril de 2008

Audrey inmobiliaria

Llego a la casa de Audrey y ella tiene el pelo muy corto. Me recibe con entusiasmo y nos sentamos a comer con su hermano y con la familia de su hermano. De pronto él se levanta a buscar algo y se estira como si no alcanzara algo de una alacena. Me fijo que trae el pantalón de mezclilla desabrochado y se le alcanza a ver un poco el abdomen. Veo que no tiene nada de panza.
Después de eso nos levantamos de la comida ella y yo. Nos vamos a la calle. Recorremos una avenida parecida a Insurgentes o a Reforma y de pronto estamos entrando al departamento que supuestamente ella va a comprar. Entramos y vemos que el departamento es bonito pero está muy chueco y se mueve. Yo le pregunto si está segura que va a comprar ese departamento y me responde que ahora que se lo menciono se da cuenta que no. La señora del departamento trata de mostrarlo y de minimizar los comentarios respecto a lo chueco que está el departamento.
Nos vamos de ahí y vamos a conocer otro departamento, también elegante, pero es pequeño y por dentro pareciera que le hicieron unos cambios un poco raros, que se notan. No me gusta tampoco ese departamento.
De pronto me doy cuenta que no tengo nada que estar haciendo ahí, que no tengo por qué ayudarle a ella a escoger departamento.

miércoles, 2 de abril de 2008

Casa nueva

Tengo un nuevo departamento. Es parecido al mío, incluso un poco más chico. Eso sí, tiene muchísimos closets y lugares para guardar las cosas. Alguien me lo dejó o me lo rentó, no sé, pero se supone que yo me voy a cambiar para allá.
Estoy con mi amiga La Ricitos Colorados y ella está fascinada con las opciones para organizarme en mi nueva casa.
En un lugar del departamento me encuentro con una cubeta con pintura sobrante. Algo azul, algo verde. Se me ocurre utilizarla para pintar una pared. Meto la mano a la pintura y empiezo con una pared. El color es bastante feo y mi amiga me advierte de ello y me sugiere que lo diluya con pintura blanca. Le hago caso y agrego un poco de pintura blanca a la azul y revuelvo con calma.
De pronto llega El Señor de las Imágenes. Se suponía que yo lo estaba esperando para comer y él se da cuenta que no hay comida preparada y se ofende un poco, me doy cuenta en su cara y suspendo los intentos de pintar para pensar qué puedo improvisar para la comida. Estoy incómodo frente a mi amiga.