miércoles, 30 de enero de 2008

Experto en estrategia organizativa

Es un día muy ocupado. Tengo mil cosas que hacer. Entre ellas, asisto a un examen de algo en el que me piden que organice una estrategia para la realización de un magno evento. Se supone que tengo que hacerlo en equipo pero mis otros dos ayudantes no saben cuál sería la metodología. Yo lo tengo todo en la cabeza, pero no tengo tiempo de responder el examen porque tengo una agenda cargadísima.
El tiempo del examen avanza y el equipo de trabajo no genera resultados. De pronto me desespero y tomo el examen en mis manos. Reúno a los otros dos para que escuchen lo que voy a escribir. Lo estoy diciendo en voz alta mientras escribo a mano. La metodología la voy desmenuzando ordenadamente, como un profesional. Para mí es fácil y rápido, porque es algo que hago todos los días. Los otros dos están asombrados y no saben qué aportar. Al final respondo el examen completamente y el profesor (o profesora, no me acuerdo ya) sabe que, si lo contesto yo, no tendré errores en el diseño de la estrategia porque soy el único que sabe.

viernes, 11 de enero de 2008

Todo entre amigas

Dos investigadoras de mi trabajo salen de dar un seminario o de participar en un evento académico. Las conozco, son Tere y Aída, dos de las más guapas de mi institución, si no es que las más guapas. Yo estoy afuera, no sé si pasando o participando en la organización. Me invitan a comer en un salón que está preparado para la comida del mediodía. No estoy seguro de aceptar pero ellas insisten. Tere se sienta en una mesa y parece que está viendo las noticias, muy interesada. Aída quiere que me siente con ella, en otra mesa, tiene interés de estar conmigo. Me doy cuenta de eso. Me siento con ella. Hay mucha comida para escoger, toda muy buena y ligera. Las noticias que escuchamos y vemos en el televisor que se encuentra en esa sala son trágicas y yo hago caras de que no veamos eso mientras comemos, pero ambas están interesadas en escuchar. No recuerdo qué noticias eran, pero sí eran trágicas. No sé si muertos, no sé si niños. Siento la tensión de Aída y también me doy cuenta de la complicidad de su amiga.

sábado, 5 de enero de 2008

Friends

Un sueño con un loop angustiante. Estoy en una cama con algunos de los personajes de la serie Friends. Estamos probando cosas inútiles, como un rascador de espalda y otras cosas. Yo estoy vestido con una playera azul oscuro y en el sueño tengo que quitármela para probar el aparato rascaespaldas. Les reclamo a las protagonistas de Friends que soy el único que se va a quitar la ropa y trato de sacarme la playera. Me queda un poco justa por mi sobrepeso, pero trato de sacármela de todos modos. Pienso en que no me va a gustar que me vean así, pero la cosa es que me decido igual a hacerlo.
El loop que había en el sueño es que, siempre despúes de una escena, aparecía un aparato blanco, liso, medio curvo. No recuerdo bien para qué era, pero como que siempre me despertaba o reaccionaba con falta de aire. Según yo era una especie de vibrador de esos muy modernos que casi no parecen dildos, pero en realidad no tengo muy claro qué era exactamente. Lo que sí es que su imagen aparecía muy clara frente a "mis ojos" y que de alguna manera parecía el símbolo de mi asfixia.