miércoles, 16 de julio de 2008

Crítico literario impostor

Estoy en un pueblo, como en Michoacán. Estoy visitando a El Diplomático Oriental, quien vive con su esposa en ese lugar. Él es algo así como el delegado de ese pueblo. Entonces paseo con él por algunas callecitas. Compramos algunas cosas, algunas artesanías. Parte del motivo de mi visita a ese pueblo donde él vive es que voy a dar una conferencia de literatura sobre un libro que no he leído.
El evento se organiza en una sala pequeña y rústica que tiene un templete. Allí se sienta el delegado, que es mi amigo El Diplomático Oriental más el embajador de no sé qué lugar, que representa al autor del libro, otras personalidades y yo como comentarista de la obra.
Dado que yo no he leído la obra no sé bien qué decir. Pensaba decir solamente una felicitación, algo muy breve, pero me doy cuenta que tengo que decir algo más. De pronto, tras bambalinas escucho a alguien, a una mujer que está haciendo una crítica sobre el libro, dándole su valor como obra literaria pero también haciendo algunas apreciaciones.
Escucho con atención porque pienso que eso lo puedo repetir afuera, aunque me da un poco de vergüenza que ella me llegara a oir o a darse cuenta que la estoy escuchando y que le estoy robando las ideas y que después las repita como si fueran mías.
No sé qué hacer, se está montando el templete, ya están arriba las personalidades que van a opinar sobre la obra y yo tengo frente a mí un ejemplar del libro que nunca he abierto.
La persona que está conduciendo la ceremonia no es El Diplomático Oriental, sino El Académico Zacatecano. Es la misma persona pero se ha transfigurado.

En vestidores

Estoy en un camerino con compañeros de ejercicio y me fijo que la mayoría de ellos tiene rasurado el pubis. Yo tengo recortados un poco los pelos del pubis pero no completamente rasurado, pero veo que la mayoría sí lo está. Entonces, entro a una parte donde hay tazas de WC y mingitorios y con mi máquina de rasurar me pongo a quitarme los vellos para quedar igual que ellos.
Estoy quitándome los vellos en un mingitorio para echar los pelos ahí y de pronto, en una de las puertas de una de las tazas de WC veo que está acostado en el suelo mi amigo Héctor. Lo saludo pero no entiendo qué es lo que hace acostado y de pronto veo que, por atrás de él está alguien haciéndole un beso negro. Héctor me hace señas de que tiene un tipo atrás haciéndole eso. Lo saludo solamente y me doy vuelta para seguir rasurándome y de pronto me pongo de frente a ellos dos como para mostrar lo que yo estaba haciendo. Veo que mi pene está muy pequeño y eso me incomoda un poco.
Después vuelvo a girarme hacia el mingitorio y mientras sigo rasurándome se me acerca Héctor y me dice que al chico que le estaba haciendo el beso negro le dio un poco de vergüenza y decidió mejor retirarse. Le digo a Héctor que lo lamento y después salgo de ahí para volver donde estan los otros chicos del ejercicio y veo que hay mujeres y trato de vestirme rápidamente.

jueves, 3 de julio de 2008

El ofrecimiento del doctor

Estoy en una especie de consultorio. Un doctor joven acaba de auscultarme para la revisión de no sé qué padecimiento.
Me da los resultados y después me estoy vistiendo.
Él empieza a orinar ahí mismo en el consultorio, en una especie de bacinica. Percibo las intenciones de mostrar su pene. De lucirlo. Me pongo alerta.
Después, con el pene todavía afuera, se acerca a mí y me lo muestra. Me pregunta ¿crees que se pueda secar? Yo veo que su pene está húmedo, como si hubiese salido apenas de bañarse. A la hora de que me hace esa pregunta me pone el pene a la altura de mi cara.
Mientras hacía eso me doy cuenta que lo que yo quería era justamente que se acercara y que me ofreciera su pene para meterlo en mi boca.
Lo tomo y empiezo a hacerle una fellatio.

martes, 27 de mayo de 2008

Falsas esperanzas

Estaba soñando con vacas, que yo cuidaba ganado o algo así y de pronto ese sueño cambió y estaba yo en mi cama, desnudo, metido bajo las cobijas y apareció a un lado de la cama mi francesa favorita. Traía en su mano algo, no se veía bien qué era. Después de di cuenta que era el disco de Cristina Aguilera en el que canta la canción Falsas Esperanzas. Me dice que me iba a baila esa canción. Entonces yo le decía que sí, que estaba bien y me acomodaba en la cama pero evitaba que ella me viera desnudo. Era una cosa curiosa porque como que me acomodé en la cama tratando de taparme pero a la vez tratando de mostrar "algo" de mi desnudez. Se veían un poco los pelos púbicos, algo así.
Cuando me estaba acomodando, levanté la vista y ella esta completamente desnuda y tiene el cuerpo muy muy blanco, muy blanco, impresionantemente blanco. Entonces ella camina hacia el otro lado de la cama y se mete por el lado donde yo no duermo y se mete a la cama y me da la espalda para que yo la abrace de cucharita. Siento que su cuerpo está muy frío, muy frío. Me quedo abrazado a ella un buen rato.

martes, 15 de abril de 2008

Audrey inmobiliaria

Llego a la casa de Audrey y ella tiene el pelo muy corto. Me recibe con entusiasmo y nos sentamos a comer con su hermano y con la familia de su hermano. De pronto él se levanta a buscar algo y se estira como si no alcanzara algo de una alacena. Me fijo que trae el pantalón de mezclilla desabrochado y se le alcanza a ver un poco el abdomen. Veo que no tiene nada de panza.
Después de eso nos levantamos de la comida ella y yo. Nos vamos a la calle. Recorremos una avenida parecida a Insurgentes o a Reforma y de pronto estamos entrando al departamento que supuestamente ella va a comprar. Entramos y vemos que el departamento es bonito pero está muy chueco y se mueve. Yo le pregunto si está segura que va a comprar ese departamento y me responde que ahora que se lo menciono se da cuenta que no. La señora del departamento trata de mostrarlo y de minimizar los comentarios respecto a lo chueco que está el departamento.
Nos vamos de ahí y vamos a conocer otro departamento, también elegante, pero es pequeño y por dentro pareciera que le hicieron unos cambios un poco raros, que se notan. No me gusta tampoco ese departamento.
De pronto me doy cuenta que no tengo nada que estar haciendo ahí, que no tengo por qué ayudarle a ella a escoger departamento.

miércoles, 2 de abril de 2008

Casa nueva

Tengo un nuevo departamento. Es parecido al mío, incluso un poco más chico. Eso sí, tiene muchísimos closets y lugares para guardar las cosas. Alguien me lo dejó o me lo rentó, no sé, pero se supone que yo me voy a cambiar para allá.
Estoy con mi amiga La Ricitos Colorados y ella está fascinada con las opciones para organizarme en mi nueva casa.
En un lugar del departamento me encuentro con una cubeta con pintura sobrante. Algo azul, algo verde. Se me ocurre utilizarla para pintar una pared. Meto la mano a la pintura y empiezo con una pared. El color es bastante feo y mi amiga me advierte de ello y me sugiere que lo diluya con pintura blanca. Le hago caso y agrego un poco de pintura blanca a la azul y revuelvo con calma.
De pronto llega El Señor de las Imágenes. Se suponía que yo lo estaba esperando para comer y él se da cuenta que no hay comida preparada y se ofende un poco, me doy cuenta en su cara y suspendo los intentos de pintar para pensar qué puedo improvisar para la comida. Estoy incómodo frente a mi amiga.

lunes, 31 de marzo de 2008

El tercero en cuestión

Estoy en la cama con la hermana de La Flaca, la más chaparra de todas. Somos amantes y mantenemos una relación clandestina desde hace tiempo. Nos preocupa que su marido se entere de lo que estamos haciendo porque ninguno de los dos quiere destruir ese matrimonio. A ella porque ama a su marido y además tiene un lindo bebé con él y a mí porque no me interesaría una relación más profunda con ella. Simplemente soy su acompañante sexual.
Estamos en la cama y, a punto de levantarme para darme una ducha, nos damos un último beso. Justo en ese momento nos ve su marido, desde el pasillo, antes de llegar a su cama. Nos levantamos y él parece que no dice nada, simplemente está muy molesto.
A ella se le pone una cara de terror y se va a buscar a su hijo. La pesadilla se convirtió en realidad. Yo, sentado en la cama, siento que este tipo me va a matar o por lo menos me va a pegar una gran madriza. Siento en el pecho cómo la adrenalina se desparrama.
me visto rápidamente y de pronto estoy con él, con el marido, en una oficina, que pareciera que es Radio Educación, donde trabajo. Él se ve muy molesto y yo lamento mucho lo sucedido. La escena parece que consiste en que él se está encargando de que me corran y entonces me están entregarndo mis papeles. Parece que esa será su venganza, por lo menos una parte de ella.
Yo estoy en pantalones y sin camisa. Al final de este trámite, le pido a la persona que me está entregando todo que nos deje hablar un momento porque quiero decirle algo al Roger.
Le empiezo a decir que sé que no me va a creer nada en este momento y que su molestia y su dolor son muy grandes para tratar de comprender nada, pero que tengo la obligación de decirle que su esposa lo ama y lo extraña mucho, que la vida sexual que llegaron a tener como pareja ha desaparecido bajo la presión del trabajo que él tiene. Que fue por eso que ella y yo terminamos un día juntos, porque ella simplemente necesitaba sentirse bonita y querida, pero que el proyecto de vida que quiere lo quiere hacer con él, incluyendo el sexo.
Sé que en ese momento no me puede enteder. Sé que me quiere matar.

domingo, 30 de marzo de 2008

Hombres de acción

Estoy en un pantano, librándome del ataque de un cocodrilo. Alcanzo la orilla y veo que el animal no me va a seguir. De pronto, ese personaje no soy yo, sino James Bond, interpretado por Pierce Brosnan, quien toma una especie de patineta y sale volando por los aires. Atrás de él, va el malo de la película, un personaje que se parece mucho a Indiana Jones y es también interpretado por Harrison Ford. Me sorprende que en esta especie de película hayan puesto a Ford como malo, cuando él siempre hace papeles de niño bueno.
Por último, pienso que esta película haría las delicias de La Flaca, por los galanes que ahí aparecen.

viernes, 21 de marzo de 2008

Tríptico

Sueño larguísimo y en tres partes.
Estoy con mi amiga La Ricitos Colorados y estamos haciendo el amor. Estamos en posición cucharita, según recuerdo y yo estoy echándole bastantes ganas. Sin embargo, a ella parece no causarle ningún efecto y de pronto se anima a decir:
-Si crees que por ahí vas bien estás muy equivocado, la estás errando feo.
Yo me ofendo mucho porque, la verdad, yo no tenía muchas ganas de hacerle el amor, sin embargo, ya estamos ahí y quería que ella se sintiera satisfecha. Su comentario me molesta porque me cambia la jugada y pareciera que el interesado soy yo, que el beneficiario de nuestro encuentro sexual fuera yo y no ella.
De ahí paso a otra escena donde estoy en Xochimilco, cerca del centro de la delegación. Alguien muy cercano, que ahora no recuerdo su nombre ha rentado un lugar para poner una papelería y de pronto le está yendo muy bien en el negocio. Es alguien relacionado conmigo, un familiar o algo así, no lo recuerdo bien, pero en el lugar hay varios amigos míos que vienen a ver el nuevo negocio y la forma en que la persona que está a cargo lo está llevando. Es una papelería surtida, a la que se le hizo un cambio más o menos radical y de pronto está resultando que es un buen negocio. Está en una calle que parece una isla o un camellón entre dos avenidas más o menos grandes o, mejor dicho, más o menos transitadas, como la carretera vieja a Xochimilco. La construcción es colonial, como las que hay en esa zona y el lugar es un poco oscuro pero funciona bien.
En el tercer segmento, estoy en pleno centro de Xochimilco, con otras personas, buscando la forma de encontrar un lugar en la escalinata desde donde se podrá observar el espectáculo mexicanístico para la celebración de estas fechas, que es la Semana Santa pero que en el sueño se festeja con bailes tradicionales mexicanos y con un discurso del delegado, es decir, más parecido a las fiestas patrias.
Encontramos el lugar y entramos por una reja. Antes de entrar, hay un apretujamiento y yo me encuentro rodeado de mujeres, una de ellas de parece a Luz del Carmen, una compañera de trabajo, quien se acerca a mí, aprovechando el apretujamiento de los interesados en el espectáculo y, en medio de todos los que nos rodean, me planta un beso en la boca. Sorprendido, yo más o menos se lo contesto pero no tengo ningún interés en ella. Seguimos hacia el espectáculo y yo estoy con otra mujer. Entramos a la escalinata desde la que se puede ver la explanada donde se llevarán a cabo los actos. La vista es espectacular y conversamos mi acompañante y yo en torno a lo bueno que sería para este lugar poner un cafecito o un restaurante en el sitio donde estamos para disfrutar de esta vista que tiene algo de histórico.
En otro momento, estamos Patricia R y yo sentados en una banqueta esperando que pase el desfile conmemorativo. Yo le estoy contando sobre el beso robado y ella me mira con cara de comprensión total, con una sonrisa reconfortante.
Van dos días seguidos que sueño con Patricia R.

jueves, 20 de marzo de 2008

Señoras

He subido a la recámara de mi mamá. Estamos dispuestos a tener relaciones sexuales. Ella se ve muy animada con la idea. Yo no tanto. Me desnudo y me acuesto. No me siento muy bien con esto. Ella se acerca y empieza a hacerme sexo oral. Yo lo recibo y pero no lo disfruto y eso dura poco tiempo. Me levanto y le digo que es una mala idea que mejor suspendamos el asunto. Ella comprende y no se ofende. Para mí es demasiado.
Estoy intentando vestirme pero ahora estoy en casa de otra señora, Gisela, colega de trabajo. Tiene una casa grande. Quiero salir de esa casa pero cuando quiero vestirme entran a la habitación tres amigas de ella, que se dan cuenta de que Gisela contrató a un hombre para acostarse con ella. Ese hombre soy yo. Gisela se confunde un poco al principio pero después le da gusto que sus amigas vean con quien se está metiendo. Todas sus amigas son de su edad, más o menos. Creo que les gusto a todas. Yo estoy completamente confundido y no me atrevo ni a levantarme para terminar de vestirme e irme.
Estoy sentado en una silla tratando de ponerme los pantalones. Lo logro, ahora la camisa. De pronto, a mi lado se sienta Patricia R., también amiga de otro trabajo. Me mira con cara de comprensión, no con complicidad pero con ganas de ayudarme a salir de este atolladero. Me dice con la mirada que termine de vestirme, que ella me acompañará a la puerta.
Sigo esperando el momento para terminar de vestirme y salir. Me despido de Gisela, quien también está un poco confundida, pero menos que yo.

sábado, 2 de febrero de 2008

¿Quién quiso mirar?

Se me está borrando la imagen a una velocidad increíble. Recuerdo vagamente que la historia era mucho más larga pero lo que ahora tengo en la memoria es únicamente que hay una casa y yo estoy dentro de ella. Cuando salí vi que entraba una mujer que era la dueña de esa casa. Era una mujer muy guapa, muy llamativa, como esas actrices de películas porno o semi porno. Ella entraba a la casa y yo me iba. Tomaba una camioneta y en ella iban El Señor de las Imágenes y alguien más que no recuerdo quien es. Les comentaba que a esa mujer le gustaba exhibirse desnuda y nos regresábamos para verla y cuando regresábamos yo era el único que la veía porque El Señor de las Imágenes y la otra persona se metían a otra casa, a la que estaba junto y El Señor de las Imágenes se quedaba dormido y la otra persona se ponía a ver tele. Yo les llamaba para que la vieran, pero ellos no me hacían caso.

viernes, 1 de febrero de 2008

Intrusos en mi hogar

Estoy durmiendo en mi casa, en mi departamento, con El Señor de las Imágenes y de pronto siento ruidos en la puerta de entrada de mi departamento. Me asomo y veo por el pasillo que entran El Único Tío, La Nueva Rica (su esposa) y más gente, no sé quién más. Me asusto, despierto a El Señor de las Imágenes y me levanto. Me asomo rapidísimo por la puerta, los veo, me saludan serios y yo cierro la puerta.
Después salgo por el pasillo, pero antes le digo a El Señor de las Imágenes que se vista -él pone cara de terror- y creo que me van a decir algo por estar con mi acompañante ahí. Y no, simplemente están a punto de irse de viaje a Estados Unidos y pasaron como a desayunar o simplemente a hacer una escala en mi casa. No sé exactamente por qué. Se escuchan las noticias en la casa. La radio está puesta en el noticiario de Javier Solórzano y nadie habla, simplemente se escuchan las noticias. Nos sentamos en la mesa del comedor, El Único Tío entra a mi estudio y toma algunas cosas, como que revisa qué le puede interesar y La Nueva Rica trata de hacer algún comentario. Yo le contesto. La situación continúa así por un buen rato. Le pregunto a qué hora se van a Estados Unidos y me dicen que ya van en camino, que sus hijos están terminando de arreglarse para tomar la carretera.

miércoles, 30 de enero de 2008

Experto en estrategia organizativa

Es un día muy ocupado. Tengo mil cosas que hacer. Entre ellas, asisto a un examen de algo en el que me piden que organice una estrategia para la realización de un magno evento. Se supone que tengo que hacerlo en equipo pero mis otros dos ayudantes no saben cuál sería la metodología. Yo lo tengo todo en la cabeza, pero no tengo tiempo de responder el examen porque tengo una agenda cargadísima.
El tiempo del examen avanza y el equipo de trabajo no genera resultados. De pronto me desespero y tomo el examen en mis manos. Reúno a los otros dos para que escuchen lo que voy a escribir. Lo estoy diciendo en voz alta mientras escribo a mano. La metodología la voy desmenuzando ordenadamente, como un profesional. Para mí es fácil y rápido, porque es algo que hago todos los días. Los otros dos están asombrados y no saben qué aportar. Al final respondo el examen completamente y el profesor (o profesora, no me acuerdo ya) sabe que, si lo contesto yo, no tendré errores en el diseño de la estrategia porque soy el único que sabe.

viernes, 11 de enero de 2008

Todo entre amigas

Dos investigadoras de mi trabajo salen de dar un seminario o de participar en un evento académico. Las conozco, son Tere y Aída, dos de las más guapas de mi institución, si no es que las más guapas. Yo estoy afuera, no sé si pasando o participando en la organización. Me invitan a comer en un salón que está preparado para la comida del mediodía. No estoy seguro de aceptar pero ellas insisten. Tere se sienta en una mesa y parece que está viendo las noticias, muy interesada. Aída quiere que me siente con ella, en otra mesa, tiene interés de estar conmigo. Me doy cuenta de eso. Me siento con ella. Hay mucha comida para escoger, toda muy buena y ligera. Las noticias que escuchamos y vemos en el televisor que se encuentra en esa sala son trágicas y yo hago caras de que no veamos eso mientras comemos, pero ambas están interesadas en escuchar. No recuerdo qué noticias eran, pero sí eran trágicas. No sé si muertos, no sé si niños. Siento la tensión de Aída y también me doy cuenta de la complicidad de su amiga.

sábado, 5 de enero de 2008

Friends

Un sueño con un loop angustiante. Estoy en una cama con algunos de los personajes de la serie Friends. Estamos probando cosas inútiles, como un rascador de espalda y otras cosas. Yo estoy vestido con una playera azul oscuro y en el sueño tengo que quitármela para probar el aparato rascaespaldas. Les reclamo a las protagonistas de Friends que soy el único que se va a quitar la ropa y trato de sacarme la playera. Me queda un poco justa por mi sobrepeso, pero trato de sacármela de todos modos. Pienso en que no me va a gustar que me vean así, pero la cosa es que me decido igual a hacerlo.
El loop que había en el sueño es que, siempre despúes de una escena, aparecía un aparato blanco, liso, medio curvo. No recuerdo bien para qué era, pero como que siempre me despertaba o reaccionaba con falta de aire. Según yo era una especie de vibrador de esos muy modernos que casi no parecen dildos, pero en realidad no tengo muy claro qué era exactamente. Lo que sí es que su imagen aparecía muy clara frente a "mis ojos" y que de alguna manera parecía el símbolo de mi asfixia.