Llego a la casa de Audrey y ella tiene el pelo muy corto. Me recibe con entusiasmo y nos sentamos a comer con su hermano y con la familia de su hermano. De pronto él se levanta a buscar algo y se estira como si no alcanzara algo de una alacena. Me fijo que trae el pantalón de mezclilla desabrochado y se le alcanza a ver un poco el abdomen. Veo que no tiene nada de panza.
Después de eso nos levantamos de la comida ella y yo. Nos vamos a la calle. Recorremos una avenida parecida a Insurgentes o a Reforma y de pronto estamos entrando al departamento que supuestamente ella va a comprar. Entramos y vemos que el departamento es bonito pero está muy chueco y se mueve. Yo le pregunto si está segura que va a comprar ese departamento y me responde que ahora que se lo menciono se da cuenta que no. La señora del departamento trata de mostrarlo y de minimizar los comentarios respecto a lo chueco que está el departamento.
Nos vamos de ahí y vamos a conocer otro departamento, también elegante, pero es pequeño y por dentro pareciera que le hicieron unos cambios un poco raros, que se notan. No me gusta tampoco ese departamento.
De pronto me doy cuenta que no tengo nada que estar haciendo ahí, que no tengo por qué ayudarle a ella a escoger departamento.
martes, 15 de abril de 2008
miércoles, 2 de abril de 2008
Casa nueva
Tengo un nuevo departamento. Es parecido al mío, incluso un poco más chico. Eso sí, tiene muchísimos closets y lugares para guardar las cosas. Alguien me lo dejó o me lo rentó, no sé, pero se supone que yo me voy a cambiar para allá.
Estoy con mi amiga La Ricitos Colorados y ella está fascinada con las opciones para organizarme en mi nueva casa.
En un lugar del departamento me encuentro con una cubeta con pintura sobrante. Algo azul, algo verde. Se me ocurre utilizarla para pintar una pared. Meto la mano a la pintura y empiezo con una pared. El color es bastante feo y mi amiga me advierte de ello y me sugiere que lo diluya con pintura blanca. Le hago caso y agrego un poco de pintura blanca a la azul y revuelvo con calma.
De pronto llega El Señor de las Imágenes. Se suponía que yo lo estaba esperando para comer y él se da cuenta que no hay comida preparada y se ofende un poco, me doy cuenta en su cara y suspendo los intentos de pintar para pensar qué puedo improvisar para la comida. Estoy incómodo frente a mi amiga.
Estoy con mi amiga La Ricitos Colorados y ella está fascinada con las opciones para organizarme en mi nueva casa.
En un lugar del departamento me encuentro con una cubeta con pintura sobrante. Algo azul, algo verde. Se me ocurre utilizarla para pintar una pared. Meto la mano a la pintura y empiezo con una pared. El color es bastante feo y mi amiga me advierte de ello y me sugiere que lo diluya con pintura blanca. Le hago caso y agrego un poco de pintura blanca a la azul y revuelvo con calma.
De pronto llega El Señor de las Imágenes. Se suponía que yo lo estaba esperando para comer y él se da cuenta que no hay comida preparada y se ofende un poco, me doy cuenta en su cara y suspendo los intentos de pintar para pensar qué puedo improvisar para la comida. Estoy incómodo frente a mi amiga.
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