Estoy en la cama con la hermana de La Flaca, la más chaparra de todas. Somos amantes y mantenemos una relación clandestina desde hace tiempo. Nos preocupa que su marido se entere de lo que estamos haciendo porque ninguno de los dos quiere destruir ese matrimonio. A ella porque ama a su marido y además tiene un lindo bebé con él y a mí porque no me interesaría una relación más profunda con ella. Simplemente soy su acompañante sexual.
Estamos en la cama y, a punto de levantarme para darme una ducha, nos damos un último beso. Justo en ese momento nos ve su marido, desde el pasillo, antes de llegar a su cama. Nos levantamos y él parece que no dice nada, simplemente está muy molesto.
A ella se le pone una cara de terror y se va a buscar a su hijo. La pesadilla se convirtió en realidad. Yo, sentado en la cama, siento que este tipo me va a matar o por lo menos me va a pegar una gran madriza. Siento en el pecho cómo la adrenalina se desparrama.
me visto rápidamente y de pronto estoy con él, con el marido, en una oficina, que pareciera que es Radio Educación, donde trabajo. Él se ve muy molesto y yo lamento mucho lo sucedido. La escena parece que consiste en que él se está encargando de que me corran y entonces me están entregarndo mis papeles. Parece que esa será su venganza, por lo menos una parte de ella.
Yo estoy en pantalones y sin camisa. Al final de este trámite, le pido a la persona que me está entregando todo que nos deje hablar un momento porque quiero decirle algo al Roger.
Le empiezo a decir que sé que no me va a creer nada en este momento y que su molestia y su dolor son muy grandes para tratar de comprender nada, pero que tengo la obligación de decirle que su esposa lo ama y lo extraña mucho, que la vida sexual que llegaron a tener como pareja ha desaparecido bajo la presión del trabajo que él tiene. Que fue por eso que ella y yo terminamos un día juntos, porque ella simplemente necesitaba sentirse bonita y querida, pero que el proyecto de vida que quiere lo quiere hacer con él, incluyendo el sexo.
Sé que en ese momento no me puede enteder. Sé que me quiere matar.
lunes, 31 de marzo de 2008
domingo, 30 de marzo de 2008
Hombres de acción
Estoy en un pantano, librándome del ataque de un cocodrilo. Alcanzo la orilla y veo que el animal no me va a seguir. De pronto, ese personaje no soy yo, sino James Bond, interpretado por Pierce Brosnan, quien toma una especie de patineta y sale volando por los aires. Atrás de él, va el malo de la película, un personaje que se parece mucho a Indiana Jones y es también interpretado por Harrison Ford. Me sorprende que en esta especie de película hayan puesto a Ford como malo, cuando él siempre hace papeles de niño bueno.
Por último, pienso que esta película haría las delicias de La Flaca, por los galanes que ahí aparecen.
Por último, pienso que esta película haría las delicias de La Flaca, por los galanes que ahí aparecen.
viernes, 21 de marzo de 2008
Tríptico
Sueño larguísimo y en tres partes.
Estoy con mi amiga La Ricitos Colorados y estamos haciendo el amor. Estamos en posición cucharita, según recuerdo y yo estoy echándole bastantes ganas. Sin embargo, a ella parece no causarle ningún efecto y de pronto se anima a decir:
-Si crees que por ahí vas bien estás muy equivocado, la estás errando feo.
Yo me ofendo mucho porque, la verdad, yo no tenía muchas ganas de hacerle el amor, sin embargo, ya estamos ahí y quería que ella se sintiera satisfecha. Su comentario me molesta porque me cambia la jugada y pareciera que el interesado soy yo, que el beneficiario de nuestro encuentro sexual fuera yo y no ella.
De ahí paso a otra escena donde estoy en Xochimilco, cerca del centro de la delegación. Alguien muy cercano, que ahora no recuerdo su nombre ha rentado un lugar para poner una papelería y de pronto le está yendo muy bien en el negocio. Es alguien relacionado conmigo, un familiar o algo así, no lo recuerdo bien, pero en el lugar hay varios amigos míos que vienen a ver el nuevo negocio y la forma en que la persona que está a cargo lo está llevando. Es una papelería surtida, a la que se le hizo un cambio más o menos radical y de pronto está resultando que es un buen negocio. Está en una calle que parece una isla o un camellón entre dos avenidas más o menos grandes o, mejor dicho, más o menos transitadas, como la carretera vieja a Xochimilco. La construcción es colonial, como las que hay en esa zona y el lugar es un poco oscuro pero funciona bien.
En el tercer segmento, estoy en pleno centro de Xochimilco, con otras personas, buscando la forma de encontrar un lugar en la escalinata desde donde se podrá observar el espectáculo mexicanístico para la celebración de estas fechas, que es la Semana Santa pero que en el sueño se festeja con bailes tradicionales mexicanos y con un discurso del delegado, es decir, más parecido a las fiestas patrias.
Encontramos el lugar y entramos por una reja. Antes de entrar, hay un apretujamiento y yo me encuentro rodeado de mujeres, una de ellas de parece a Luz del Carmen, una compañera de trabajo, quien se acerca a mí, aprovechando el apretujamiento de los interesados en el espectáculo y, en medio de todos los que nos rodean, me planta un beso en la boca. Sorprendido, yo más o menos se lo contesto pero no tengo ningún interés en ella. Seguimos hacia el espectáculo y yo estoy con otra mujer. Entramos a la escalinata desde la que se puede ver la explanada donde se llevarán a cabo los actos. La vista es espectacular y conversamos mi acompañante y yo en torno a lo bueno que sería para este lugar poner un cafecito o un restaurante en el sitio donde estamos para disfrutar de esta vista que tiene algo de histórico.
En otro momento, estamos Patricia R y yo sentados en una banqueta esperando que pase el desfile conmemorativo. Yo le estoy contando sobre el beso robado y ella me mira con cara de comprensión total, con una sonrisa reconfortante.
Van dos días seguidos que sueño con Patricia R.
Estoy con mi amiga La Ricitos Colorados y estamos haciendo el amor. Estamos en posición cucharita, según recuerdo y yo estoy echándole bastantes ganas. Sin embargo, a ella parece no causarle ningún efecto y de pronto se anima a decir:
-Si crees que por ahí vas bien estás muy equivocado, la estás errando feo.
Yo me ofendo mucho porque, la verdad, yo no tenía muchas ganas de hacerle el amor, sin embargo, ya estamos ahí y quería que ella se sintiera satisfecha. Su comentario me molesta porque me cambia la jugada y pareciera que el interesado soy yo, que el beneficiario de nuestro encuentro sexual fuera yo y no ella.
De ahí paso a otra escena donde estoy en Xochimilco, cerca del centro de la delegación. Alguien muy cercano, que ahora no recuerdo su nombre ha rentado un lugar para poner una papelería y de pronto le está yendo muy bien en el negocio. Es alguien relacionado conmigo, un familiar o algo así, no lo recuerdo bien, pero en el lugar hay varios amigos míos que vienen a ver el nuevo negocio y la forma en que la persona que está a cargo lo está llevando. Es una papelería surtida, a la que se le hizo un cambio más o menos radical y de pronto está resultando que es un buen negocio. Está en una calle que parece una isla o un camellón entre dos avenidas más o menos grandes o, mejor dicho, más o menos transitadas, como la carretera vieja a Xochimilco. La construcción es colonial, como las que hay en esa zona y el lugar es un poco oscuro pero funciona bien.
En el tercer segmento, estoy en pleno centro de Xochimilco, con otras personas, buscando la forma de encontrar un lugar en la escalinata desde donde se podrá observar el espectáculo mexicanístico para la celebración de estas fechas, que es la Semana Santa pero que en el sueño se festeja con bailes tradicionales mexicanos y con un discurso del delegado, es decir, más parecido a las fiestas patrias.
Encontramos el lugar y entramos por una reja. Antes de entrar, hay un apretujamiento y yo me encuentro rodeado de mujeres, una de ellas de parece a Luz del Carmen, una compañera de trabajo, quien se acerca a mí, aprovechando el apretujamiento de los interesados en el espectáculo y, en medio de todos los que nos rodean, me planta un beso en la boca. Sorprendido, yo más o menos se lo contesto pero no tengo ningún interés en ella. Seguimos hacia el espectáculo y yo estoy con otra mujer. Entramos a la escalinata desde la que se puede ver la explanada donde se llevarán a cabo los actos. La vista es espectacular y conversamos mi acompañante y yo en torno a lo bueno que sería para este lugar poner un cafecito o un restaurante en el sitio donde estamos para disfrutar de esta vista que tiene algo de histórico.
En otro momento, estamos Patricia R y yo sentados en una banqueta esperando que pase el desfile conmemorativo. Yo le estoy contando sobre el beso robado y ella me mira con cara de comprensión total, con una sonrisa reconfortante.
Van dos días seguidos que sueño con Patricia R.
jueves, 20 de marzo de 2008
Señoras
He subido a la recámara de mi mamá. Estamos dispuestos a tener relaciones sexuales. Ella se ve muy animada con la idea. Yo no tanto. Me desnudo y me acuesto. No me siento muy bien con esto. Ella se acerca y empieza a hacerme sexo oral. Yo lo recibo y pero no lo disfruto y eso dura poco tiempo. Me levanto y le digo que es una mala idea que mejor suspendamos el asunto. Ella comprende y no se ofende. Para mí es demasiado.
Estoy intentando vestirme pero ahora estoy en casa de otra señora, Gisela, colega de trabajo. Tiene una casa grande. Quiero salir de esa casa pero cuando quiero vestirme entran a la habitación tres amigas de ella, que se dan cuenta de que Gisela contrató a un hombre para acostarse con ella. Ese hombre soy yo. Gisela se confunde un poco al principio pero después le da gusto que sus amigas vean con quien se está metiendo. Todas sus amigas son de su edad, más o menos. Creo que les gusto a todas. Yo estoy completamente confundido y no me atrevo ni a levantarme para terminar de vestirme e irme.
Estoy sentado en una silla tratando de ponerme los pantalones. Lo logro, ahora la camisa. De pronto, a mi lado se sienta Patricia R., también amiga de otro trabajo. Me mira con cara de comprensión, no con complicidad pero con ganas de ayudarme a salir de este atolladero. Me dice con la mirada que termine de vestirme, que ella me acompañará a la puerta.
Sigo esperando el momento para terminar de vestirme y salir. Me despido de Gisela, quien también está un poco confundida, pero menos que yo.
Estoy intentando vestirme pero ahora estoy en casa de otra señora, Gisela, colega de trabajo. Tiene una casa grande. Quiero salir de esa casa pero cuando quiero vestirme entran a la habitación tres amigas de ella, que se dan cuenta de que Gisela contrató a un hombre para acostarse con ella. Ese hombre soy yo. Gisela se confunde un poco al principio pero después le da gusto que sus amigas vean con quien se está metiendo. Todas sus amigas son de su edad, más o menos. Creo que les gusto a todas. Yo estoy completamente confundido y no me atrevo ni a levantarme para terminar de vestirme e irme.
Estoy sentado en una silla tratando de ponerme los pantalones. Lo logro, ahora la camisa. De pronto, a mi lado se sienta Patricia R., también amiga de otro trabajo. Me mira con cara de comprensión, no con complicidad pero con ganas de ayudarme a salir de este atolladero. Me dice con la mirada que termine de vestirme, que ella me acompañará a la puerta.
Sigo esperando el momento para terminar de vestirme y salir. Me despido de Gisela, quien también está un poco confundida, pero menos que yo.
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