Tengo un nuevo departamento. Es parecido al mío, incluso un poco más chico. Eso sí, tiene muchísimos closets y lugares para guardar las cosas. Alguien me lo dejó o me lo rentó, no sé, pero se supone que yo me voy a cambiar para allá.
Estoy con mi amiga La Ricitos Colorados y ella está fascinada con las opciones para organizarme en mi nueva casa.
En un lugar del departamento me encuentro con una cubeta con pintura sobrante. Algo azul, algo verde. Se me ocurre utilizarla para pintar una pared. Meto la mano a la pintura y empiezo con una pared. El color es bastante feo y mi amiga me advierte de ello y me sugiere que lo diluya con pintura blanca. Le hago caso y agrego un poco de pintura blanca a la azul y revuelvo con calma.
De pronto llega El Señor de las Imágenes. Se suponía que yo lo estaba esperando para comer y él se da cuenta que no hay comida preparada y se ofende un poco, me doy cuenta en su cara y suspendo los intentos de pintar para pensar qué puedo improvisar para la comida. Estoy incómodo frente a mi amiga.
miércoles, 2 de abril de 2008
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