Dos investigadoras de mi trabajo salen de dar un seminario o de participar en un evento académico. Las conozco, son Tere y Aída, dos de las más guapas de mi institución, si no es que las más guapas. Yo estoy afuera, no sé si pasando o participando en la organización. Me invitan a comer en un salón que está preparado para la comida del mediodía. No estoy seguro de aceptar pero ellas insisten. Tere se sienta en una mesa y parece que está viendo las noticias, muy interesada. Aída quiere que me siente con ella, en otra mesa, tiene interés de estar conmigo. Me doy cuenta de eso. Me siento con ella. Hay mucha comida para escoger, toda muy buena y ligera. Las noticias que escuchamos y vemos en el televisor que se encuentra en esa sala son trágicas y yo hago caras de que no veamos eso mientras comemos, pero ambas están interesadas en escuchar. No recuerdo qué noticias eran, pero sí eran trágicas. No sé si muertos, no sé si niños. Siento la tensión de Aída y también me doy cuenta de la complicidad de su amiga.
viernes, 11 de enero de 2008
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