jueves, 20 de marzo de 2008

Señoras

He subido a la recámara de mi mamá. Estamos dispuestos a tener relaciones sexuales. Ella se ve muy animada con la idea. Yo no tanto. Me desnudo y me acuesto. No me siento muy bien con esto. Ella se acerca y empieza a hacerme sexo oral. Yo lo recibo y pero no lo disfruto y eso dura poco tiempo. Me levanto y le digo que es una mala idea que mejor suspendamos el asunto. Ella comprende y no se ofende. Para mí es demasiado.
Estoy intentando vestirme pero ahora estoy en casa de otra señora, Gisela, colega de trabajo. Tiene una casa grande. Quiero salir de esa casa pero cuando quiero vestirme entran a la habitación tres amigas de ella, que se dan cuenta de que Gisela contrató a un hombre para acostarse con ella. Ese hombre soy yo. Gisela se confunde un poco al principio pero después le da gusto que sus amigas vean con quien se está metiendo. Todas sus amigas son de su edad, más o menos. Creo que les gusto a todas. Yo estoy completamente confundido y no me atrevo ni a levantarme para terminar de vestirme e irme.
Estoy sentado en una silla tratando de ponerme los pantalones. Lo logro, ahora la camisa. De pronto, a mi lado se sienta Patricia R., también amiga de otro trabajo. Me mira con cara de comprensión, no con complicidad pero con ganas de ayudarme a salir de este atolladero. Me dice con la mirada que termine de vestirme, que ella me acompañará a la puerta.
Sigo esperando el momento para terminar de vestirme y salir. Me despido de Gisela, quien también está un poco confundida, pero menos que yo.

No hay comentarios: